En el pueblo imaginario de Lúmina, donde las farolas parpadeaban como si tuvieran vida propia, alguien empezó a dejar pequeños retratos frente a la vieja biblioteca. Eran imágenes rarísimas: caballos con dos lunas por cabeza, niños flotando sobre ríos de palabras, cosas así. Nadie sabía quién las ponía, pero la gente murmuraba que eran obra de una «máquina que soñaba». La primera vez que yo vi una, sentí un golpe de curiosidad mezclado con desconfianza, una especie de basura disfrazada de maravilla. Inmediatamente mi hipocampo se puso a trabajar y recordé cómo en 1835 varios periódicos publicaron una falsa «vida en la Luna» que millones creyeron real (New York Sun, 1835). Algo en esas imágenes de Lúmina me hizo pensar que estábamos repitiendo viejos errores, pero ahora con envoltorios más brillantes.

Basura Visual y el Apetito por lo Absurdo
Hoy, con tanto contenido dando vueltas, lo absurdo es como un imán irresistible; y, claro, esa basura visual creada para likes se cuela por todos lados. Siempre me sorprende cómo la gente comparte fotos imposibles con la misma alegría con la que, en su momento, se divulgó el falso hallazgo de «hombres gigantes» en el siglo XIX (Smithsonian Archives, 2013). ¿Qué es lo distinto ahora? La diferencia es que ahora la velocidad es demencial: un clic y ya está. Investigaciones de la University of Oxford confirman que las imágenes falsas se propagan más rápido que cualquier texto porque activan respuestas emocionales impulsivas (Vosoughi et al., Science, 2018). Y, sí, ¿Quién no ha caído en la tentación de creer sin pensar demasiado?

Fabricación del Impacto y Basura Viral
¿Has sido seducido por algo en la última semana? Pues, déjame decirte que la viralidad tiene algo de seducción peligrosa. Es como si algo nos empujara a mirar aunque sepamos que hay basura detrás. Las plataformas recompensan lo que genera emoción inmediata, no lo que aporta contexto, y ahí la IA encuentra terreno fértil. Me recuerda —y quizá es una analogía medio rara— a cuando en 1903 el público creyó que el vuelo de los hermanos Wright era un invento periodístico más. ¿Por qué reaccionaron así? pues, porque los reportes exagerados de inventores falsos ya habían saturado la prensa (Crouch, The Bishop’s Boys, 1989). Esa saturación, ese cansancio, es parecido al que generan ahora las imágenes sintéticas; una especie de ruido que dificulta distinguir lo auténtico de lo fabricado. Se están eliminando fronteras de lo que es real y de lo que es ficticio.

Basura Informativa y la Erosión de la Confianza
El mayor problema no es la imagen manipulada en sí, sino cómo esa basura informativa erosiona nuestra confianza colectiva. A veces me entra una pequeña angustia —aunque admito que no es tan pequeña— cuando veo que mis conocidos comparten imágenes completamente inventadas. Estudios en comunicación digital señalan que la exposición constante a contenido falso reduce la percepción de credibilidad incluso frente a fuentes legítimas (Lewandowsky et al., Journal of Applied Research in Memory and Cognition, 2020). Es como si la duda se quedara pegada en la mente, una mancha difícil de lavar. Y, bueno, todos sabemos lo rápido que puede deteriorarse una conversación pública cuando la desconfianza crece.

¡Esto es un fastidio!
Personalmente este auge de imágenes creadas sin control me deja una sensación muy incómoda. Porque veo como vamos aceptando que la basura digital forme parte natural del paisaje. No digo que la IA sea un villano; de hecho, bien usada puede ser brillante. Pero, si no afinamos el criterio, terminaremos viviendo en un mundo donde lo real y lo falso se mezclan con demasiada facilidad. Tal vez, como en los viejos relatos advertidos por historiadores, la lección es simple: no todo lo fascinante es verdad y no todo lo rápido es conocimiento.
- Crouch, T. D. (1989). The Bishop’s Boys: A Life of Wilbur and Orville Wright. W. W. Norton & Company.
- Lewandowsky, S., Ecker, U. K., & Cook, J. (2020). Beyond misinformation: Understanding and coping with the “post-truth” era. Journal of Applied Research in Memory and Cognition, 9(4), 539–545.
- Vosoughi, S., Roy, D., & Aral, S. (2018). The spread of true and false news online. Science, 359(6380), 1146–1151.
- New York Sun. (1835). The Great Moon Hoax [Serie de artículos].
- Smithsonian Institution Archives. (2013). Giant Skeleton Hoaxes [Documentación histórica].

