Esther tenía dieciséis años y una angustia que no sabía cómo nombrar. Cada noche, antes de dormir, abría su celular y seguía a «Luna», una influencer que hablaba de salud mental con voz suave y frases bonitas. Luna no era psicóloga. Era diseñadora gráfica con un millón de seguidores. Un día, Luna publicó que los ansiolíticos «envenenan el alma» y que la meditación lo curaba todo. El mensaje era: «dejemos los medicamentos y pongámonos a meditar». Esther le creyó. Dejó su tratamiento. Tres semanas después, su mamá la llevó de urgencia al hospital. Esta historia es ficticia, pero su trasfondo, no. Los influencers están redefiniendo quién tiene autoridad para hablar de salud, crianza, nutrición y bienestar. Y eso, para serte sincero, no solo me preocupa mucho, sino que me indigna.

Influencers y el poder sin formación: ¡demasiado riesgo!
Los influencers mueven opiniones con una eficacia que envidiaría cualquier catedrático. Pero la credibilidad digital no equivale a competencia profesional. Recordemos algo: en el siglo XIX, los llamados «médicos de feria» vendían elíxires milagrosos por todo Estados Unidos, sin ninguna regulación. Asimismo, en el Perú los vendedores de «cebo de culebra» prometían curar el reumatismo, la artrosis y una larga lista de males. La gente los seguía porque hablaban bien (en realidad eran palabreros) y tenían carisma. El resultado siempre fue desastroso (Starr, 1982, The Social Transformation of American Medicine). ¿Acaso no estamos repitiendo el mismo patrón, pero con reels?
Estudios recientes confirman que los influencers generan lo que se llama «credibilidad parasocial», es decir, la sensación de que son amigos confiables aunque no los conozcamos (Chung & Cho, 2017, Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking). Eso los hace poderosos… y peligrosos cuando no tienen formación.

Influencers y la ley: Perú abre un gran debate que el mundo debería escuchar
Hay un proyecto de ley en nuestro país—y aquí me parece que vale la pena detenerse— que propone exigir titulación profesional a los influencers que aborden temas sensibles como salud física, salud mental o nutrición. Para nada es una idea descabellada. Yo diría más bien que es una idea tardía. Los influencers no operan en un vacío. Sus contenidos tienen consecuencias reales. Balas y Bhide (2020), en JMIR Mental Health, documentaron cómo ciertos creadores de contenido difunden información incorrecta sobre trastornos alimenticios con alcances masivos. La libertad de expresión es sagrada (soy periodista y la defiendo), sí, pero no puede ser un escudo para el daño. No sé si esta ley prosperará en nuestro país y si será aprobada por un Congreso que solo vela por sus intereses non sanctos . Pero al menos alguien está haciendo la pregunta correcta.

Influencers: entre la autorregulación y la regulación necesaria
En el Perú las autorregulaciones no funcionan. Es un saludo a la bandera ¿Crees tú que los influencers pueden autorregularse? Bueno… digamos que algunos sí. Otros, claramente, no. La historia nos enseña que las profesiones sin regulación tienden al abuso: los abogados, médicos e ingenieros obtuvieron sus colegios profesionales porque el mercado solo no fue suficiente para garantizar estándares (Abbott, 1988, The System of Professions). Los influencers que hablan de salud mental deben ser tratados con el mismo rigor. No se trata de silenciarlos, sino de exigir que sus consejos no maten. El Estado, las universidades y la sociedad civil tienen que presionar juntos. Porque cuando Esther apaga su celular, alguien tiene que responder por lo que escuchó.

¿Estamos atacando las redes sociales?
El debate sobre los influencers y la titulación profesional que planteamos aquí no es una guerra contra las redes sociales. Es una conversación urgente sobre responsabilidad. Los contenidos que afectan la salud no pueden depender solo de buenas intenciones y seguidores. Necesitamos estándares. Necesitamos consecuencias. Y, sobre todo, necesitamos que el próximo adolescente que busca ayuda en una pantalla no encuentre a alguien disfrazado de experto.
- Abbott, A. (1988). The System of Professions. University of Chicago Press.
- Chung, S., & Cho, H. (2017). Fostering parasocial relationships with celebrities on social media. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 20(8), 481–488.
- Starr, P. (1982). The Social Transformation of American Medicine. Basic Books.
- Balas, B., & Bhide, A. (2020). Misinformation about mental health on social media. JMIR Mental Health, 7(6), e17394.

