agosto 29, 2026
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Un Pecado Nacional: Ignorar los Secretos de El Peruano

Un seminograma nos permite descubrir que son más de 200 millones de espermatozoides los que existen en una eyaculación. De esa enorme cantidad solo uno logra sobrevivir y fecundar el óvulo. Sin duda, se trata de un hecho prodigioso. En el siglo XIX la naciente república del Perú vio aparecer muchos medios informativos oficiales, sin embargo, de toda esa ingente cantidad, solo uno lograría sobrevivir hasta nuestros días: El Peruano. Doscientos años después de su primera edición —aquel 22 de octubre de 1825—, este diario oficial sigue siendo testigo y cronista de nuestra república.

La Longevidad y El Peruano

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La longevidad siempre es deseada y bienvenida, pero ojo, no se trata solo de longevidad. Como escribió el periodista polaco Ryszard Kapuściński: «El periodismo es la historia de un solo día, pero escrita con la conciencia de que mañana será parte de la historia de los siglos». El Peruano entendió esto desde su génesis: su propósito fundacional fue tender un puente entre el poder y el pueblo, dinamizar esa comunicación que suele estancarse en los laberintos burocráticos del Estado.

El Peruano: El Puente entre Estado y Ciudadanos

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Es una verdad bien sabida que los gobiernos raramente son buenos empresarios, y con frecuencia son peores comunicadores. La ralentización, el lenguaje opaco, la distancia con el ciudadano común… son males endémicos. La verdad es que muy pocos políticos y personas que ocupan puestos de liderazgo, saben comunicar eficazmente. Por eso la primera gran obra de cualquier gobierno debería ser construir ese puente de comunicación. Desde 1826, cuando fue declarado oficial, El Peruano asumió esa función con una visión que permeaba cada página para hacer «clic» con la gente.

La Memoria Como Patrimonio

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Pero hay algo más profundo. El Peruano es el hipocampo de nuestra nación —esa estructura cerebral que forma recuerdos explícitos, que convierte eventos en memoria—. En un país donde el olvido es epidémico, donde cada generación parece reescribir la historia según su conveniencia, este diario se ha convertido en el gran archivo de nuestra identidad colectiva. No por casualidad es Patrimonio Cultural de la Nación y parte del Registro Memoria del Mundo de la UNESCO.

Fue en sus páginas donde apareció el telegrama que anunciaba la muerte de Miguel Grau Seminario, héroe del Combate de Angamos. Fue allí donde quedaron inmortalizadas las palabras de Francisco Bolognesi en Arica: «Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho». Esas frases no solo se imprimieron en papel: se grabaron en fuego en nuestra conciencia nacional.

¿Para Qué Hacer Periodismo?

¿No es ese, al final, el propósito último del periodismo? Imprimir en la memoria colectiva los hechos que forjan una república. Comprender nuestras victorias y derrotas, nuestros avances y retrocesos en el contexto americano y mundial. En tiempos de fake news y algoritmos que fragmentan nuestra percepción de la realidad, acudir a El Peruano es casi un deber cívico. Dos siglos de circulación ininterrumpida no son solo un mérito histórico: son una invitación permanente a que cada ciudadano consulte esa fuente para entender de dónde venimos y, quizás, hacia dónde deberíamos ir.

La supervivencia de un solo espermatozoide crea vida. La supervivencia de El Peruano preserva nuestra memoria. Y sin memoria, no hay futuro posible. Si el periodismo es tu pasión, empieza hoy mismo pidiendo información AQUÍ.

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