Actualmente, por razones de salud, cada día consumo medio limón en ayunas. Pero es en 1747 que el médico James Lind descubre que los limones, entre sus muchas bondades, curan el escorbuto en los marineros británicos. ¡Boomm! Así nace la nutrición como ciencia. Pero ojo, todavía pasarán como 40 años antes de que alguien le hiciera caso y empezaran a repartir cítricos en los barcos. Así de lento fue el cambio. Hoy en día los nutricionistas luchan contra una batalla similar, pero en vez de escorbuto, enfrentan obesidad, diabetes y un montón de mitos sobre dietas que circulan en TikTok. La cosa es que estos profesionales están intentando revolucionar la salud pública, aunque no siempre les prestamos la atención que merecen.
Los Nutricionistas Como Guardianes de la Prevención

Mi opinión sin rodeos es que: los nutricionistas son probablemente los profesionales de salud más subestimados del sistema. Somos conscientes de que los médicos atienden enfermedades ya instaladas, pero un nutriólogo trabaja para evitar que aparezcas en el hospital. Estudios demuestran que las intervenciones nutricionales reducen hasta un 30% el riesgo de enfermedades crónicas (Mozaffarian et al., 2018). Pero claro, para una gran mayoría, es más fácil tomarse una pastilla que cambiar lo que comes, ¿no? Los nutricionistas diseñan programas comunitarios, educan en escuelas, asesoran políticas públicas… estoy convencido de que su impacto sería mayor si tuvieran más presupuesto y reconocimiento institucional.
Nutricionistas Enfrentando la Desinformación Masiva

Aquí es donde la cosa se pone dura. Los nutricionistas batallan en las redes sociales contra influencers que promocionan detox de 3 días o dietas cetogénicas sin supervisión. La OMS reporta que la malnutrición cuesta a los países hasta el 11% de su PBI anualmente (WHO, 2020), y gran parte se debe a información incorrecta. Estos profesionales intentan educar a la población con evidencia científica, pero compiten contra algoritmos que priorizan contenido viral sobre contenido veraz. En ese tipo de sociedad vivimos. La verdad no tiene relevancia. Lo que importa es la viralidad. Es frustrante, honestamente. Por ello, necesitan estar actualizándose constantemente porque cada semana aparece una nueva tendencia alimentaria que desmitificar.
El Rol de los Nutricionistas en Políticas de Salud Pública

Los nutricionistas no solo atienden pacientes individuales, también influyen en legislación. Piensa en el etiquetado de alimentos, los impuestos a bebidas azucaradas o los programas de alimentación escolar. Detrás de cada una de esas medidas hay nutricionistas haciendo lobby y presentando evidencia. En Perú, desde que se implementaron los octógonos de advertencia nutricional en 2019 (impulsados por nutricionistas), estudios de la Universidad Cayetano Heredia muestran que el 81.2% de la población apoya mantenerlos porque ayudan en decisiones de compra. De otro lado, la publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a niños bajó 30% (ASPEC, 2021). Eso es impacto real, aunque no sé si todos los gobiernos escuchen de buen agrado a estos profesionales.
¿Cómo debiéramos mirarlos?
Se me ocurre que los nutricionistas son arquitectos de salud poblacional que merecen más protagonismo. Están combatiendo epidemias silenciosas con herramientas que a veces parecen invisibles: educación, prevención, políticas públicas. Si le hiciéramos caso a estos profesionales como finalmente le hicieron caso a James Lind con sus limones, probablemente tendríamos sociedades más saludables y sistemas de salud menos colapsados. La pregunta es: ¿Cuántos años más vamos a esperar? Dejo esta pregunta en el aire y ahora me dirijo a aquellos que sienten un llamado por esta noble y apasionante carrera profesional: pide hoy mismo información AQUÍ.

