Roberto cerró la puerta de su oficina en el centro de Lima y miró por la ventana hacia la Plaza San Martín. Acababa de recibir una llamada que lo puso entre la espada y la pared. Un conocido empresario, vinculado a una red de extorsión que operaba en el Callao, le ofrecía una suma astronómica por «asesoría legal». Roberto es un joven abogado recién graduado, con deudas universitarias hasta el cuello y una familia que mantener. En ese momento, recordó las clases de ética profesional donde hablaban de integridad, pero la realidad golpeaba fuerte. ¿Qué hacen los abogados cuando las organizaciones criminales tocan a su puerta? Esta pregunta no es solo académica, es brutalmente real en el Perú de hoy, donde el crimen organizado infiltra todos los niveles de la sociedad.

Los Abogados y la Delgada Línea entre Defender y Encubrir
Los abogados enfrentan un dilema ético complejo cuando las organizaciones criminales buscan sus servicios. Por un lado, el derecho a la defensa es fundamental en cualquier democracia, incluso los criminales merecen representación legal justa (Freedman, 1975). Pero, ¿Dónde trazamos la línea? Cuando un abogado utiliza sus conocimientos para estructurar esquemas de lavado de activos, crear empresas fachada o destruir evidencia, ya no está defendiendo, está participando activamente en el delito (Levi, 2002). Por mi trabajo periodístico sé de casos en los cuales existen muchos abogados procesados por estos temas. Es más en diversos períodos de nuestra historia varios abogados finalmente terminaron siendo cómplices del régimen de turno. Y es que no solo los defendían, sino que orquestaban esquemas de corrupción. No hay que olvidar que las organizaciones criminales necesitan cerebros jurídicos para operar con apariencia de legalidad, y ahí está el peligro.

El Rol de los Abogados con Valores Cristianos
Desde una perspectiva cristiana, el abogado no puede separar su profesión de sus principios morales. La Biblia es clara: «No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien» (Romanos 12:21). Un abogado formado con valores cristianos reconoce que las organizaciones criminales destruyen vidas, familias y comunidades enteras (García, 2018). No podemos justificar la representación de estas estructuras delictivas argumentando neutralidad profesional. Es verdad que todos merecen defensa, pero existe una diferencia gigante entre garantizar un juicio justo y convertirte en la herramienta legal de una banda criminal. Creo firmemente que la responsabilidad de un abogado va más allá del Código de Ética Profesional. Un profesional del derecho tiene un compromiso con la justicia divina y social. Las organizaciones criminales buscan legitimarse a través de profesionales, y los abogados tiene que ser la muralla que lo impida.

Consecuencias Legales y Profesionales de la Complicidad
Cuando un abogado cruza esa línea y colabora con organizaciones criminales, las consecuencias son devastadoras. Legalmente, puede enfrentar cargos por asociación ilícita, lavado de activos o encubrimiento real (Código Penal peruano, artículos 317 y 404). Profesionalmente, arriesga la inhabilitación definitiva y la destrucción de su reputación (Pásara, 2014). Pero más allá de lo legal, hay un costo moral tremendo. Tanto usted como yo conocemos de casos sobre abogados que terminaron presos junto a sus clientes criminales, terminaron involucrados. Las organizaciones criminales no tienen lealtades, ellos usan y descartan. Aquí cabe una pregunta clave: ¿Vale la pena traicionar todo por dinero rápido?

El Crimen nos inunda
El abogado enfrenta decisiones difíciles en un país donde las organizaciones criminales proliferan con impunidad. Roberto, nuestro personaje inicial, decidió rechazar esa llamada. No fue fácil, pero entendió que su título no era solo un cartón, era un compromiso con la justicia y la verdad. Los futuros abogados formados con principios cristianos, son llamados a ser luz en medio de la oscuridad, defendiendo la ley sin convertirse en cómplices del crimen. El desafío de formar este tipo de profesionales es impulsado por la UPeU a través de la carrera Profesional de Derecho. Pide información amplia AQUÍ.
- Freedman, M. H. (1975). Lawyers’ ethics in an adversary system. Bobbs-Merrill.
- García, J. (2018). Ética cristiana y ejercicio profesional del derecho. Revista Jurídica de la Universidad Católica, 15(2), 45-67.
- Levi, M. (2002). Money laundering and its regulation. The Annals of the American Academy of Political and Social Science, 582(1), 181-194.
- Pásara, L. (2014). Una reforma imposible: La justicia latinoamericana en el banquillo. Instituto de Defensa Legal.

