agosto 29, 2026
el abogado penalista

El Abogado Penalista: esto es lo que necesitas saber

El hombre camina con paso presuroso por el Jr. Camaná, una vía tradicional del Damero de Pizarro, en Lima. En sus manos lleva un maletín negro cargado de expedientes. Mientras que su mente también se encuentra recargada, pero de pensamientos poco optimistas. No es fácil defender a un político ante los tribunales. Pero, es la carrera que escogió Roberto.  Aunque es un exitoso abogado penalista, sabe que este caso es peliagudo. Son las 9:10 de la mañana y mientras se dirige hacia el juzgado recuerda la oración aprendida en sus primeras clases en la facultad de Derecho. «Señor Dios, permíteme ser hábil en el argumento, preciso en el análisis, estricto en el estudio, franco con mis clientes y honesto con los adversarios», decía aquella súplica. Hoy, te cuento algunas de las cosas que hace un abogado penalista.

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El día a día de un abogado penalista

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Muchas veces ver demasiada televisión nos condiciona a pensar de cierta manera. Aquellas películas o series que muestran a un abogado interrumpiendo permanentemente en un tribunal y gritando «¡Objeción!», no describe muy bien el rol de un abogado penalista. Evidentemente, es mucho más que eso.

Roberto, sube las escalinatas que lo llevarán directo al tribunal. Respira hondo y toma confianza.  Sabe que ha hecho su tarea con mucha diligencia. Se ha dado el trabajo de investigar meticulosamente cada hecho, cada detalle. Ha visitado a los testigos para conversar con ellos. Son la fuente directa. Ha consumido muchos días recopilando evidencias. Y ha pasado muchas noches diseñando la defensa y la estrategia a usar cuando se encuentre frente al tribunal. Es, a grandes rasgos, las múltiples tareas que le toca asumir como abogado penalista.

¿Y cómo maneja las emociones un abogado penalista?

Esta no es la primera vez que Roberto experimenta esa montaña rusa emocional intensa que suele invadir a estos profesionales. Ser abogado penalista no es para débiles mentales. Implica manejar casos que tocan los límites más profundos de la condición humana. Un día defiendes a alguien acusado injustamente, al otro representas a una persona que cometió un error grave. La psicóloga forense Elena Ramírez explica en su libro «Justicia y Emociones» que estos profesionales desarrollan una resistencia emocional única.

Roberto, es muy consciente que no puede abocarse estrictamente a los asuntos legales. No es una tarea de escritorio. Alguna vez había leído que Kafka, había dicho: « Un abogado es una persona que escribe un documento de 10.000 palabras y lo llama resumen». Eso no era con él. El hecho de asumir la defensa de una persona lo obliga a tratar de entender al individuo, compenetrarse con él, intentar leer en su interior para conocer sus reales motivaciones. Por ello, este joven abogado suele decir a sus interlocutores: «soy abogado penalista y también un poco psicólogo, sociólogo, psiquiatra, terapeuta…ya hasta teologo»

La tecnología y el abogado penalista

La tecnología está revolucionando literalmente todo, ¡y el mundo legal no es la excepción! Se puede decir que los abogados penalistas de hoy son verdaderos nerds tecnológicos. Un informe del Colegio de Abogados Penalistas (2024) reveló que el 78% de los profesionales ya utilizan herramientas tecnológicas para análisis de evidencia, búsqueda de precedentes legales y preparación de estrategias. La era digital ha convertido a estos profesionales en verdaderos «cazadores de datos» que pueden encontrar una prueba crucial con un par de clics.

En Conclusión

Después de una dura jornada de alegatos y argumentos, Roberto sale del tribunal cansado, pero satisfecho. Siente que como profesional ha dejado muy claro su compromiso con la justicia. No le afecta lo que dice la opinión pública acerca de los abogados: «El buen abogado es el que siempre encuentra la excepción de toda norma». Roberto no se siente parte de aquellos que han desfigurado la profesión. No se siente un superhéroe, pero tampoco es un villano.  Él es de aquella generación de profesionales del Derecho que creen que no se puede matar la verdad. Tampoco se puede matar la justicia. No se puede matar aquello por lo que se lucha. Por lo menos, así son formados los que estudian esta carrera con principios en la UPeU.

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