Normalmente voy al supermercado cada fin de mes (como por estas fechas) y suelo encontrarme con situaciones perturbadoras. Por ejemplo, estoy en la cola de los que esperan en caja y observo que de cada diez personas, nueve tienen el celular en la mano. Yo incluido, obviamente. Y entonces tomo conciencia de algo escalofriante: las adicciones no son solo alcohol o drogas como pensamos tradicionalmente. Son mucho más sutiles, más socialmente aceptadas y, honestamente, más peligrosas porque ni siquiera las reconocemos como problemas. Es lo que pasaba en los años 50s cuando la gente fumaba en hospitales y aviones sin pensar que era dañino. Hoy hacemos lo mismo con nuestros celulares, con la comida, con el trabajo. Mis adicciones modernas están destruyendo mi salud mental y no nos damos cuenta. Pero aquí viene lo bueno: los psicólogos tienen herramientas increíbles para ayudarnos a reconocerlas y superarlas.
Nomofobia ¿Es Una de Mis Adicciones?

La nomofobia es el miedo irracional a estar sin el celular, y créanme, que lucho mucho para que no se convierta en una de mis adicciones. Esa dependencia compulsiva de la pantalla es real. Estudios recientes muestran que el 77% de los jóvenes experimenta ansiedad cuando no pueden revisar su teléfono (King et al., 2013). Yo personalmente he revisado mi dispositivo como tres veces mientras escribo este post, ¿ven? Es compulsivo. Los psicólogos utilizan terapia cognitivo-conductual para ayudarnos a identificar los pensamientos irracionales que disparan esta necesidad. También emplean técnicas de exposición gradual, donde aprendemos a tolerar períodos cada vez más largos sin el celular. Lo que sucede es que cada vez que recibimos una notificación nuestro cerebro libera dopamina, creando un ciclo adictivo similar al de las drogas (Montag et al., 2019). Es por ello que necesitamos ayuda profesional para romper este patrón.
Cómo Mis Adicciones se Disfrazan de Productividad

Me falta muy poco para jubilarme y a estas alturas puedo reconocer sin prejuicios que he sufrido de adicción laboral. «Mis adicciones laborales»… suenan respetables, ¿verdad? «Es que soy muy trabajador» decimos orgullosos. Pero el workaholism es una adicción conductual seria que afecta al 10% de la población (Andreassen et al., 2014). Para estos casos, los psicólogos nos ayudan a establecer límites saludables entre trabajo y vida personal. Utilizan técnicas como la reestructuración cognitiva para desafiar creencias distorsionadas tipo «si no trabajo 12 horas no soy valioso». También trabajan la autoestima desde otros ángulos que no sean el rendimiento laboral. En el mundo actual encontramos muchos workaholic que, a mi entender, están escapando de problemas emocionales más profundos. El trabajo se convierte en un refugio socialmente aceptable para no enfrentar la soledad o el vacío existencial.
Adicción a la Comida Emocional y Mis Adicciones Ocultas

Mis adicciones alimentarias no tienen que ser necesariamente porque me guste comer mucho, sino porque uso la comida para regular emociones. Escuchamos a muchas personas decir: «Cuando estoy estresado, triste o ansioso, automáticamente busco algo dulce o grasoso». Los psicólogos especialistas en trastornos alimentarios trabajan identificando los triggers emocionales que disparan estos episodios (Gearhardt et al., 2011). Enseñan estrategias alternativas para manejar emociones sin recurrir a la comida. La terapia dialéctico-conductual ha demostrado ser superefectiva para desarrollar tolerancia al malestar emocional. También abordan traumas o situaciones no resueltas que podrían estar alimentando, literalmente, esta adicción. Es un trabajo profundo pero necesario.
El Silencio es Peligroso
Mis adicciones modernas son silenciosas pero devastadoras. Lo bueno es que reconocerlas es el primer paso gigante hacia la recuperación. Los psicólogos no están ahí para juzgarnos sino para darnos herramientas concretas que funcionen en la vida real. Si por algo que escribí en este post te sentiste aludido, probablemente necesites ayuda profesional. Y está bien, todos necesitamos apoyo en algún momento. Es más, en este preciso tiempo yo me encuentro recibiendo ayuda psicológica. La valentía no está en hacerlo solo, sino en pedir ayuda cuando la necesitamos. De otro lado, si al leer estas líneas sientes en tu interior un llamado a ayudar a las personas de manera profesional, anímate a estudiar Psicología. Pide información ahora mismo AQUÍ.
- Andreassen, C. S., Griffiths, M. D., Hetland, J., & Pallesen, S. (2014). Development of a work addiction scale. Scandinavian Journal of Psychology, 53(3), 265-272.
- Gearhardt, A. N., Corbin, W. R., & Brownell, K. D. (2011). Preliminary validation of the Yale Food Addiction Scale. Appetite, 52(2), 430-436.
- King, A. L., Valença, A. M., Silva, A. C., Baczynski, T., Carvalho, M. R., & Nardi, A. E. (2013). Nomophobia: Dependency on virtual environments or social phobia? Computers in Human Behavior, 29(1), 140-144.
- Montag, C., Wegmann, E., Sariyska, R., Demetrovics, Z., & Brand, M. (2019). How to overcome taxonomical problems in the study of Internet use disorders. Journal of Behavioral Addictions, 8(3), 391-394.

