Imagina la siguiente escena. Trabajas en un importante empresa. Es viernes por la tarde y la mayoría del personal mentalmente está planificando su fin de semana. Todo está transcurriendo con normalidad cuando de pronto…¡plum! Las pantallas de las computadoras se vuelven negras, los teléfonos enmudecen y todos en la oficina se miran estupefactos. Ahora, lo que sigue a esta situación es que salgan «los espartanos» (ingenieros) al igual que cuando aquellos defendieron las Termópilas contra los persas. Solo que ahora la batalla es digital y nuestros guerreros usan teclados en vez de lanzas. Con esta escena (probable) ingresemos al fascinante mundo donde el rol del ingeniero en ciberseguridad se vuelve el escudo invisible de las empresas modernas.
El rol del ingeniero como guardián digital

Amigo empresario o emprendedor ¿quién cuida tus datos mientras duermes? Sé que tú lo sabes y eres consciente de la valiosa labor de estos chicos y chicas que pasan horas frente a pantallas llenas de código. El rol del ingeniero de ciberseguridad es básicamente (que me disculpen el símil) ser como un paranoico profesional – lo digo como cumplido, tómelo por el lado amable. Lo que sucede es que estos profesionales desarrollan sistemas de defensa contra amenazas que ni siquiera existen todavía, como si pudieran predecir el futuro. Me atrevería a decir que son como profetas posmodernos con conocimientos de programación. Según un estudio de la Universidad de Berkeley, una empresa promedio sufre 22 intentos de intrusión por día, y muchos pasan desapercibidos (Sharma & Johnson, 2023). ¡Veintidós! ¡madre mía! Es como si todos los días alguien intentara entrar a tu casa pero tuviera un guardia invisible espantándolos.
Convertirse para cumplir el rol del ingeniero detective

Existe la idea popularizada de que estos ingenieros solo ponen firewalls y antivirus, ¡ja! Eso es solo la punta del iceberg. El rol del ingeniero moderno en seguridad informática se parece más al de un detective ¿Por qué? Porque tienen que analizar patrones, buscar anomalías y, sobre todo, entender la psicología de los atacantes. Es como jugar ajedrez contra un oponente invisible. Me recuerda a la Guerra Fría (esto solo lo entenderán los de mi generación), cuando los criptógrafos estadounidenses y soviéticos jugaban al gato y al ratón con sus códigos secretos. No estoy 100% seguro, pero creo que el famoso proyecto VENONA duró como 40 años para descifrar mensajes soviéticos… ¿o fueron 30? De todas formas, el punto es que estos ingenieros necesitan esa misma persistencia. Como dice la Dra. Zhang en su libro «Ciberseguridad Proactiva»: «El defensor debe tener éxito siempre; el atacante solo necesita ganar una vez» (Zhang, 2022).
¿Cuál será el rol del ingeniero del futuro?

Y ahora viene la parte complicada… prepararse para un campo que cambia más rápido que mis estados de ánimo cuando los bolsillos están vacíos. El rol del ingeniero en este campo está evolucionando constantemente. Ya no basta con saber configurar un firewall o detectar malware. Ahora necesitas entender IA, blockchain y un montón de tecnologías que suenan a ciencia ficción. Este cambio dramático es como cuando los caballeros medievales tuvieron que dejar sus espadas y adaptarse a las armas de fuego – la disyuntiva era: evoluciona o muere. Por eso, los programas académicos, como los que ofrece la UPeU, luchan constantemente para mantenerse al día. Según un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Michigan, el 62% de los conocimientos adquiridos en un programa de ciberseguridad quedan obsoletos en menos de 4 años (Ahmad et al., 2024). ¡Cuatro años! Eso es menos que lo que dura una carrera universitaria completa.
Finalmente…
La carrera profesional de Ingeniería de Ciberseguridad, en mi opinión, requiere de un espíritu guerrero. Se necesita de ese ímpetu para repeler o hacer frente a ataques inimaginables e invisibles. En un mundo cada vez más conectado, necesitamos más personas dispuestas a defender nuestro espacio digital. Y esa, amigos míos, es la esencia del rol del ingeniero en ciberseguridad.

