agosto 29, 2026
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Deserción Escolar: El Docente y su Poder Silencioso

Era lunes por la mañana y el profesor Martínez entró al aula como siempre, con su maletín gastado y su termo de hierbas aromáticas. Pero ese día algo era diferente. La carpeta de Sofía estaba vacía. Y la de Andrés también. Tres semanas antes, el aula tenía 32 estudiantes. Ahora quedaban 28. La deserción escolar no llegó con trompetas ni anuncios dramáticos, simplemente se fue colando como el agua por las grietas de un techo viejo, silenciosa pero devastadora. Sofía había dejado de venir porque necesitaba ayudar en el puesto de su mamá en el mercado. Andrés, bueno… nadie supo exactamente por qué. Solo desapareció. Y el profesor Martínez se quedó ahí, mirando esas carpetas vacías, preguntándose qué podía hacer él, un simple docente de matemáticas con un sueldo magro y demasiadas horas de clase, para cambiar esto.

Pero acá viene lo interesante: resulta que sí puede hacer algo. Bastante, de hecho. La deserción escolar en el Perú alcanzó cifras alarmantes con más de 46,000 estudiantes que abandonaron la primaria entre 2022 y 2023 según la Defensoría del Pueblo, y aunque el problema es enorme y tiene raíces profundas en la economía y la sociedad, el docente tiene un rol que (es mi impresión)…creo que subestimamos demasiado.

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Deserción Temprana, cuando las señales gritan pero nadie escucha

Mira, hay algo que los estudios vienen demostrando hace rato: la deserción no aparece de la nada. Es como cuando te enfermas — primero están los síntomas chicos que ignoras, y luego BUM, estás en cama con fiebre. Los muchachos que terminan dejando el cole primero empiezan a llegar tarde, luego faltan algunos días, bajan las notas, se desconectan en clase (Rumberger & Lim, 2008). Y acá está el truco, o más bien, la oportunidad: identificar estas señales a tiempo. Un docente atento puede detectar cuando un estudiante está empezando a desengancharse. No es ciencia espacial, es simplemente… estar presente. Anotar quién falta seguido, quién entrega menos tareas, quién antes participaba y ahora solo mira por la ventana.

La cosa es que según investigaciones del Ministerio de Educación de Chile sobre prevención de deserción, los sistemas de alerta temprana funcionan cuando los profes realmente se toman el tiempo de mirar los datos de sus estudiantes y actúan en consecuencia (Ministerio de Educación Chile, 2020). Suena obvio pero no lo es tanto en la práctica.

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Deserción como fracaso colectivo

Acá va una verdad incómoda: la deserción escolar no es solo un problema del estudiante o de su familia. Es un fracaso del sistema completo. Y dentro de ese sistema, el docente es el único que está ahí, en primera línea, todos los días. Estudios demuestran que el apoyo socioemocional reduce hasta en un 40% el riesgo de abandono escolar (UNICEF, s.f.). O sea que cuando un profe se toma el tiempo de hablar con un estudiante, de preguntarle cómo está de verdad, de crear ese espacio de confianza — eso no es «ser buena onda nomás», es literalmente una estrategia de prevención de la deserción basada en evidencia.

Me acuerdo haber leído sobre Jaime Escalante, ese profesor de cálculo en Los Ángeles que logró que estudiantes de bajos recursos pasaran exámenes avanzados que nadie creía que podrían aprobar. Lo que hizo fue básicamente conectar con ellos emocionalmente, hacerles sentir que alguien creía en ellos. Simple pero poderoso. La deserción baja cuando los estudiantes sienten que pertenecen, que importan (Wehlage et al., 1989).

Estrategias concretas que combaten la deserción

Ok, pero bajemos de la nube y vayamos a lo práctico. ¿Qué puede hacer concretamente un docente? Porque está bien hablar de «apoyo emocional» pero necesitamos acciones tangibles. Primero: las tutorías personalizadas funcionan. Y no necesitas ser un súper profesor con poderes mágicos. Se trata de identificar a los estudiantes que están batallando y darles 15-20 minutos extra de tu tiempo (Sistema Prevee, 2023). ¿Es difícil cuando ya tienes mil cosas que hacer? Sí. ¿Funciona? También sí. Segundo: involucrar a las familias de manera estratégica reduce la deserción significativamente (Ministerio de Educación Nacional Colombia, 2019). Esto significa no solo llamar a los papás cuando hay problemas, sino crear canales de comunicación constantes. WhatsApp, reuniones informales, lo que sea — mantener ese puente abierto.

Tercero: hacer las clases menos aburridas ayuda, y no es broma. Cuando los estudiantes sienten que las clases son relevantes para su vida, se quedan (Espinosa Castro & Mariño Castro, 2018). Eso puede ser tan simple como conectar las matemáticas con situaciones reales que les importen, o dejar que participen más activamente en vez de solo escuchar 45 minutos.

¿Debemos de Preocuparnos?

La deserción escolar en el Perú es un problema enorme que nos debería preocupar a todos. Pero en medio de todo ese panorama oscuro, hay una luz: los docentes tienen un poder real de cambiar trayectorias. No pueden solucionar la pobreza ni arreglar sistemas rotos ellos solos, obviamente. Pero pueden hacer que un estudiante sienta que vale la pena quedarse. Pueden detectar señales tempranas, construir puentes con las familias. Pueden crear espacios donde los estudiantes sientan que pertenecen. Tal vez el profesor Martínez no pueda traer de vuelta a Sofía ni a Andrés. Pero puede estar atento a las próximas carpetas que empiecen a vaciarse. Puede actuar antes de que sea tarde. Y eso, amigos, es uno de los grandes principios cristianos que se imparte a los estudiantes de la carrera de Educación en la UPeU. Ejercer la profesión de esa manera no es poco. Es todo.


  • Defensoría del Pueblo. (2024). Más de 46,000 estudiantes abandonaron el sistema educativo entre 2022-2023. Lima, Perú.
  • Espinosa Castro, J. F., & Mariño Castro, L. M. (2018). Estrategias para la permanencia estudiantil universitaria. Ediciones Universidad Simón Bolívar.
  • Ministerio de Educación Chile. (2020). Las 15 propuestas para prevenir la deserción escolar. Santiago, Chile.
  • Ministerio de Educación Nacional Colombia. (2019). Plan de desarrollo de educación rural. Bogotá, Colombia.
  • Rumberger, R. W., & Lim, S. A. (2008). Why students drop out of school: A review of 25 years of research. California Dropout Research Project Report.
  • Sistema Prevee. (2023). Cómo prevenir la deserción escolar. Recuperado de https://sistemaprevee.com
  • UNICEF. (s.f.). El impacto del apoyo socioemocional en la retención escolar.
  • Wehlage, G. G., Rutter, R. A., Smith, G. A., Lesko, N., & Fernandez, R. R. (1989). Reducing the risk: Schools as communities of support. Falmer Press.

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