agosto 29, 2026
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Llamadas sin respuesta: ¿por qué los jóvenes no contestan el cel?

Doña Carmen, 58 años, maestra jubilada, marcó por tercera vez el número de su sobrino Hipólito. Timbre. Timbre. Timbre. Nada. Dejó un mensaje de voz que empezaba con esa frase que ya suena a meme generacional: «Oye, sobrino ingrato, contéstame las llamadas». Hipólito, mientras tanto, vio la pantalla iluminarse, leyó el nombre de su tía… y la dejó sonar. No porque no la quiera. Sino porque, honestamente, no tenía ni idea de qué decirle sin prepararse antes.

Esta escena, ridícula y cotidiana a la vez, esconde un fenómeno comunicacional que los investigadores ya no ignoran: el rechazo sistemático de las llamadas telefónicas entre jóvenes. Según Kim y Oh (2023), existe una correlación positiva y verificable entre el uso intensivo de tecnologías digitales de texto y la ansiedad ante las llamadas telefónicas, especialmente en adultos jóvenes. Dicho de otro modo: cuanto más mensajeas, más te aterra que te llamen.

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La «telefonofobia»: cuando las llamadas se convierten en amenazas

Primero, conviene nombrar la cosa por su nombre. Los psicólogos utilizan el término telefonofobia —o ansiedad telefónica— para describir el miedo irracional a realizar o recibir llamadas. Y, aunque suene exagerado, los datos no mienten. Una encuesta de BankMyCell con más de 1.200 participantes millennials reveló que el 81% siente ansiedad antes de marcar un número (Turner, 2024). No es pereza. No es apatía. Es, algo más complicado que eso.

¿Por qué pasa esto? Una hipótesis bastante sensata apunta a la ausencia de control editorial. En un WhatsApp puedes corregir, releer, borrar, reescribir. En una llamada, no. Lo que sale, sale. Como dice el proverbio chino «hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida». Lo dicho, dicho está. Y esa exposición —sin filtros, sin tiempo para pensar— genera vulnerabilidad. Así lo explica el psicólogo Albert Mehrabian, quien ya en los años 70 demostró que el 55% de la comunicación humana es no verbal (Mehrabian, 1972). Sin ver la cara del otro, la conversación telefónica se convierte en una especie de ciegos tocando un elefante: cada uno interpreta lo que puede.

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Ofcom, la autoridad reguladora del Reino Unido, publicó en 2017 que solo el 15% de los jóvenes de 16 a 24 años prefería las llamadas de voz, frente al 36% que elegía la mensajería instantánea. Y ojo, eso fue hace casi una década. Imagínate ahora ¡la brecha es mayor! No es descabellado pensar que el teléfono, como herramienta comunicativa, está viviendo algo parecido a lo que vivió el telegrama cuando llegó la radio. Esto lo entendemos muy bien los que hemos trabajado en medios de comunicación social.

Inmediatez y presión, convierten las llamadas en estrés

Vengo estudiando la comunicación desde hace 40 años. Es una verdad de perogrullo decir que vivimos en la era de lo instantáneo. El mensaje llega, se responde, se archiva. Todo en segundos. Las llamadas, en cambio, interrumpen. No se conoce el tema a tratar. No se sabe cómo acabará la conversación. Por tanto, para las generaciones digitales, son tremendamente ineficientes.
Un estudio de Robert Walters (2024) con jóvenes profesionales encontró que solo el 16% de la Generación Z considera que las llamadas telefónicas son un uso eficiente del tiempo. El 50% admitió sentirse incómodo haciendo llamadas laborales. Eso es la mitad de una generación entera mirando el teléfono vibrar con cierta aprensión existencial.


Hay algo más, aunque no sé si es justo decirlo tan directamente: la llamada telefónica exige presencia total. No puedes hacer otra cosa en paralelo. Y eso, para una generación que creció haciendo cinco cosas a la vez, resulta… agotador. El investigador brasileño Pierre Lévy ya advertía en los 90 que las tecnologías digitales reconfiguran no solo la comunicación sino la cognición misma (Lévy, 1999). Significa que si el cerebro se acostumbra al texto asíncrono, la llamada sincrónica se percibe como una agresión al ritmo propio.

¿Estamos perdiendo llamadas o ganando otra forma de comunicarnos?

Tampoco quiero exagerar ni dramatizar demasiado. Hay quienes ven en esto un declive cultural. Hay quienes ven una adaptación razonable. Yo me quedo con la segunda lectura (porque yo mismo lo hago: no contesto llamadas telefónicas), aunque con matices. El sociólogo Manuel Castells, en su obra La era de la información (1996), argumentaba que las transformaciones tecnológicas no eliminan formas de comunicación, sino que las estratifican: cada medio ocupa un nuevo lugar en la jerarquía social. La llamada no desaparece; se reserva para lo urgente, lo íntimo, lo irremplazable. El mensaje de voz, el audio de WhatsApp, la nota de voz de dos minutos grabada caminando —eso es, en muchos sentidos, la llamada evolucionada.

Pero, ojo. YouGov publicó en 2024 que el 65% de la Generación Z se siente incómodo llamando a desconocidos. Ese número baja dramáticamente cuando se trata de familia y amigos. Así que quizás el problema no es el formato en sí, sino el contexto social de la llamada. Llamar a alguien sin avisar todavía se percibe, en muchos entornos, como una intrusión. Como aparecer sin tocar. ¿Es eso irrazonable? Depende del cristal con que se mire. Para mí no lo es. Personalmente no me gusta que lleguen sin avisar.

No es que no quieran hablar contigo

Doña Carmen eventualmente entendió que su sobrino Hipólito no la ignoraba a ella, sino al formato. Cuando le mandó un audio de WhatsApp, Hipólito respondió en menos de dos minutos, efusivo y con emojis. La comunicación sucedió; solo que por otra puerta. Es la comunicación evolucionada.

El rechazo de las llamadas telefónicas no es mala educación ni señal de apocalipsis comunicativo. Es, más bien, un síntoma de una transformación profunda en cómo nos relacionamos con el tiempo, la atención y la vulnerabilidad. Las generaciones que crecieron digitales no son más mudas ni más antisociales: son, simplemente, distintas. Y eso, con todos sus riesgos, también tiene algo que merece ser motivo de reflexión y adaptación.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es la telefonofobia?

La telefonofobia, también llamada ansiedad telefónica, es el miedo irracional o el malestar intenso ante la idea de realizar o recibir llamadas de voz. No es un diagnóstico clínico formal, pero sus síntomas incluyen ansiedad, evitación sistemática y dificultad para concentrarse durante las llamadas (Kim y Oh, 2023).

¿Por qué los jóvenes no contestan el teléfono?

Las razones son múltiples: perciben las llamadas como intrusivas, ineficientes o impredecibles en duración; sienten ansiedad por la ausencia de tiempo para formular respuestas; y prefieren formatos asíncronos que permiten editar antes de enviar (Turner, 2024; Robert Walters, 2024).

¿Es preocupante que los jóvenes eviten las llamadas?

Depende del contexto. En situaciones de emergencia o negociación compleja, la llamada sigue siendo insustituible. Sin embargo, para la comunicación cotidiana, los formatos alternativos —mensajes de texto, audios, videollamadas— cumplen funciones similares. Lo que sí preocupa a los especialistas es la creciente dificultad de comunicarse de forma espontánea y sin guion (Hopkin, 2024).

¿Tiene esto que ver con las redes sociales?

Sí, en parte. La doctora Saliha Afridi, psicóloga clínica, señala que los jóvenes que crecieron en entornos de redes sociales están acostumbrados a controlar y filtrar cómo se presentan ante los demás. Las llamadas espontáneas rompen ese control, lo que genera ansiedad adicional (Gulf News, 2022).

Bibliografía

  • Castells, M. (1996). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Vol. 1: La sociedad red. Alianza Editorial.
  • Kim, L. T., y Oh, S.-H. (2023). Predicting telephone anxiety: Use of digital communication technologies, language and cultural barriers, and preference for phone calls. Communication Research Reports, 40(3), 156-168. https://doi.org/10.1080/08824096.2023.2221845
  • Lévy, P. (1999). ¿Qué es lo virtual? Paidós.
  • Mehrabian, A. (1972). Nonverbal communication. Aldine-Atherton.
  • Ofcom. (2017). Adults’ media use and attitudes report. Office of Communications.
  • Robert Walters. (2024). Phone anxiety in the workplace. Robert Walters Group.
  • Turner, A. (2024). Why millennials hate talking on the phone. BankMyCell. https://www.bankmycell.com/blog/why-millennials-ignore-calls
  • YouGov. (2024). Mythbusting claims about Gen Z and their phone habits. https://yougov.com/en-gb/articles/54114

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