Últimamente estoy sufriendo de insomnio y quizás tú también. Son las tres de la mañana y no puedes dormir. Imagina que mañana tienes que decidir si lanzas ese nuevo producto o esperas seis meses más. Tu estómago se retuerce, la cabeza te palpita, y Google ya no tiene más respuestas que darte. La toma de decisiones puede convertirse en tu peor pesadilla cuando tienes un negocio o lideras un equipo (incluso la iglesia). Me recuerda a Howard Schultz cuando tuvo que decidir si Starbucks vendería comida o se mantendría solo en café. El tipo perdió el sueño durante semanas, según cuenta en sus memorias. Y mira, entiendo perfectamente por qué: una mala decisión y tu empresa puede irse al piso. Pero aquí está la cosa – aunque decidir duele, existen herramientas que convierten ese dolor de cabeza en algo manejable. Claro que no será fácil, pero al menos no estaremos disparando a ciegas.
Herramientas que facilitan la toma de decisiones

Cuando llegué a liderar una estación de radio en la ciudad de Lima una de mis primeras tareas fue proponer un análisis FODA. El análisis FODA es probablemente la herramienta más básica pero efectiva que aprenderás. Lo que propuse te suena simple ¿no? Pero funciona. Identificas Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, y de repente tienes un mapa mental de tu situación (Humphrey, 2005). Otra que me gusta (aunque es más compleja) es el árbol de decisiones. Básicamente dibujas todas las opciones posibles y sus consecuencias como ramas. Steve Jobs usaba algo parecido cuando decidió si Apple debía entrar al mercado de teléfonos. Aquí hago un spoiler: tomó la decisión correcta. También están las matrices de evaluación donde asignas puntajes a diferentes criterios. Creo que lo más importante es que la toma de decisiones no sea solo un «me late» o «no me late». Dejamos de lado intuiciones y presentimientos. Necesitas datos, estructura, método.
¿Con qué estrategias podemos mejorar la toma de decisiones?

Les comparto algo que parece controversial: a veces decides mejor cuando involucras a tu equipo.Simon (1947) revolucionó la administración cuando propuso que las decisiones racionales son limitadas por nuestra capacidad cognitiva (él lo llamó «racionalidad limitada»). Para mí tiene mucha razón y lógica. Claro, ¿por qué no usar más cerebros? La estrategia del «pensamiento grupal» puede ser poderosa si la manejas bien. Otra estrategia brutal es el «premortem»: imaginas que tu decisión falló completamente y trabajas hacia atrás para identificar qué pudo salir mal. Gary Klein desarrolló esta técnica y honestamente debería enseñarse más (Klein, 2007). Me parece que esa es la técnica que usó el hijo pródigo en la historia bíblica. El joven se retrotrajo hasta el momento en que abandonó la casa de su padre para identificar su mala decisión. Y mira, aquí te digo algo que no te dirán en los libros: date un tiempo límite. La toma de decisiones infinita paraliza. Jeff Bezos tenía esa regla de las «decisiones tipo 1 y tipo 2» – algunas son reversibles… otras no.
El factor humano en la toma de decisiones

Okay, aquí viene un tema personal que me costó aprender: tus emociones importan más de lo que crees. Daniel Kahneman ganó el Nobel demostrando que no somos tan racionales como pensamos (Kahneman, 2011). Tenemos sesgos cognitivos que distorsionan todo. El sesgo de confirmación hace que solo veamos lo que queremos ver. El de anclaje nos ata al primer número que escuchamos. Es frustrante pero real. Cuando enfrentas la toma de decisiones importante, necesitas reconocer estos sesgos. Una técnica que aplico ( bueno, intento aplicar) es lo que llaman el «abogado del diablo»: alguien debe desafiar tu decisión antes de ejecutarla. Tener la capacidad de cuestionarnos y poner en tela de juicio la idea o el plan que tenemos antes de aplicarlo. No es personal, es supervivencia empresarial. Lo hacemos para garantizar mejores resultados.
¿Sientes miedo de decidir?
Con más de seis décadas sobre mis hombros pienso que decidir nunca dejará de dar un poco de miedo, y sabes qué, eso es bueno. Porque significa que para ti tanto las decisiones como sus consecuencias son importantes. Pero con las herramientas correctas, estrategias sólidas, consciencia de tus propios sesgos y la guía de Dios, puedes convertir ese dolor de cabeza en una grata experiencia. La próxima vez que te enfrentes a una decisión difícil, respira hondo y recuerda: tienes un arsenal completo de recursos (humanos y divinos). Úsalos. Todo eso y mucho más es lo que abarca la apasionante carrera de Administración que pone a tu alcance la UPeU. Pide información HOY MISMO, AQUÍ.
- Humphrey, A. (2005). SWOT Analysis for Management Consulting. SRI Alumni Newsletter.
- Simon, H. A. (1947). Administrative Behavior: A Study of Decision-Making Processes in Administrative Organization. Macmillan.
- Klein, G. (2007). Performing a Project Premortem. Harvard Business Review, 85(9), 18-19.
- Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.

