Ana empujó la puerta de la galería y todo se oscureció. Las paredes latían con colores que, se supone, que no deberían existir juntos. Pero ahí estaban, vibraban de acuerdo al compás de una melodía que parecía salir de todas partes y de ninguna. A su vez un proyector lanzaba imágenes fractales (diseños geométricos hechos con tecnología) que respondían a cada nota musical y parecían danzar. Lo que sentía Ana en el pecho no era solo la música—era arte puro transformándose frente a sus ojos. Esta es una escena que describe nuestro mundo de hoy en donde todo se conecta, se mezcla, cambia y reinventa.

La tecnología como pincel del arte del siglo XXI
Si te has fijado, la tecnología revoluciona nuestras actividades laborales, cotidianas y hasta cómo se crea arte todos los días. Los músicos, por ejemplo, usan sintetizadores que generan sonidos imposibles de producir con instrumentos tradicionales (Roads, 1996). De otro lado, los artistas visuales diseñan instalaciones interactivas donde el público controla la obra con sus movimientos. ¿Recuerdas cuando Kandinsky intentaba pintar la música en los años 1910? Bueno, ahora literalmente podemos visualizar ondas sonoras en tiempo real y convertirlas en arte digital. ¿Qué está pasando? Pues, las herramientas digitales democratizan la creación—ya no necesitas un estudio costoso para componer una sinfonía o una galería para exponer tu trabajo.

Cuando los beats encuentran los píxeles: arte en movimiento
La música que se produce hoy cambió todo el panorama del arte sonoro y visual. Desde los experimentos de Kraftwerk en los setenta hasta el live coding actual, los músicos programan sus composiciones en vivo mientras proyectan el código como performance visual (Collins et al., 2003). Esto hace posible, por ejemplo, que en un concierto cristiano, mediante programación, los artistas musicales en tiempo real creen y generen sonidos e imágenes en vivo. Estos artistas visuales crean experiencias multisensoriales donde el arte y el sonido se funden completamente. Incluso plataformas como Spotify influyen en cómo consumimos arte auditivo—aunque, claro, los que son de mi época siempre extrañaremos los vinilos.

El futuro ya está aquí (y es bastante raro)
Asimismo, no puedo dejar de mencionar que la inteligencia artificial compone música y genera arte visual de formas que nos hacen cuestionar qué significa ser creativo (Hertzmann, 2018). He leído que Blockchain permite a los artistas vender obras digitales únicas como NFTs. Un NFT es como un certificado digital de autenticidad almacenado que contiene información sobre el creador, la fecha de creación y el historial de propiedad, lo que acredita la originalidad de esa obra creada. Vemos entonces que todo esto conecta disciplinas que antes parecían separadas. Los músicos colaboran con programadores, los pintores trabajan con ingenieros de sonido. El arte se vuelve código, el código se vuelve música, y la música se transforma en experiencias visuales sorprendentes ¡Plop!

¿Estamos frente a algo nuevo?
Esta fusión entre arte, música y tecnología no es algo nuevo—en realidad siempre hemos usado las herramientas disponibles para expresarnos. Seguramente recuerdas cuando los compositores barrocos empezaron a usar el piano en lugar del clavecín en el siglo XVIII. Lo que estaban haciendo era aprovechar la nueva tecnología para expresar dinámicas y emociones que antes eran imposibles. Lo fascinante es la velocidad con que estas conexiones evolucionan ahora. Cada avance tecnológico abre puertas creativas que ni siquiera sabíamos que existían. Sinceramente a mí, que he practicado el arte musical con una modesta guitarra arequipeña, todo esto me deja totalmente anonadado. Pero también es increíblemente emocionante pensar en las posibilidades que vienen. Y para todo lo que viene, nada mejor que convertirte en un especialista en Educación Musical y Artes Visuales, una carrera profesional que te ofrece la UPeU. Pide información ahora mismo AQUÍ.
- Collins, N., McLean, A., Rohrhuber, J., & Ward, A. (2003). Live coding in laptop performance. Organised Sound, 8(3), 321-330.
- Hertzmann, A. (2018). Can computers create art? Arts, 7(2), 18.
- Roads, C. (1996). The computer music tutorial. MIT Press.

