Carlos cerraba la puerta de su aula, agotado después de otro día intentando que sus alumnos de tercero comprendieran las fracciones. Había probado de todo: explicaciones en la pizarra, ejercicios del libro, incluso videos educativos… pero nada parecía funcionar. La mitad de la clase seguía confundiendo numeradores con denominadores y la otra mitad ya había desconectado mentalmente. Carlos se sentía frustrado como profesor y se preguntaba «¿cuál es la forma de lograr una enseñanza efectiva». —He empleado casi todos los recursos de los que dispongo, pero sigo viendo a mis alumnos como aquella vieja serie de televisión «perdidos en el espacio», solía decir el «profe» Carlos.
La enseñanza efectiva comienza con el juego

¿Sabías que los antiguos griegos ya usaban juegos para enseñar? ¡En serio! Platón escribió que «se puede descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación» (sobre ese punto, me sobran experiencias personales). Lo importante es que el juego no es solo diversión, es una poderosa herramienta educativa. Cuando transformas una aburrida lección de matemáticas en un juego de mesa o una competencia por equipos, el cerebro libera dopamina y ¡cataplum! – la información se adhiere mejor a la memoria. Un estudio de la Universidad de Cambridge mostró que los niños que aprenden a través del juego retienen hasta un 40% más de información que con métodos tradicionales (Wilson & Smith, 2019). ¿Te has fijado cómo ahora los niños pueden recordar cientos de personajes de videojuegos, pero olvidan las tablas de multiplicar? ¡Ajá! Esto hay que tomarlo en cuenta.
Cuentos e historias: la enseñanza efectiva hecha narrativa

Bah, esto es tan antiguo como la humanidad misma, ¿no? Desde que nos reuníamos alrededor del fuego en alguna caverna o cabaña rústica, aprendemos mejor a través de historias. El cerebro está literalmente programado para conectar con narrativas. Cuando introduces un concepto matemático a través de un cuento sobre un reino donde los números tienen aventuras, o explicas la fotosíntesis mediante una historia donde la planta es la protagonista… los niños conectan emocionalmente con el contenido. Según el neurocientífico Paul Zak, «las historias bien construidas liberan oxitocina, la hormona responsable de la empatía y la conexión» (Zak, 2015). Y no me digas que no es más fácil recordar algo que te hizo sentir algo. Por eso todos recordamos la historia de la liebre y la tortuga, pero pocos recordamos la página 54 del libro de texto de ciencias sociales ¿Viste?
La tecnología en la enseñanza efectiva: más allá de la novedad

Toma nota de esto: ¿recuerdas a aquel presidente de la república que tuvo como uno de sus objetivos colocar una tablet en las manos de los alumnos de las escuelas públicas? Obviamente, la intención era buena, pero esa acción por sí sola no produce milagros. Tendría que ir acompañada de otras acciones que produzcan sinergia. Por ejemplo: la «clase invertida» (también conocida como flipped classroom). Seguro que ya escuchaste de ella o ya la estás empleando con espléndidos resultados. Y es que seguir este recorrido diferente en el proceso de impartir enseñanza produce frutos. Bajo esta metodología el alumno no se lleva tareas para desarrollar en casa. Ahora, el alumno estudia su lección en casa y trae sus tareas al aula y las desarrolla junto con el profesor. Son estas cosas las que permiten que la tecnología resulte genial. No se trata solo de reemplazar los métodos tradicionales con lo digital.
Este enfoque (según la Universidad de Michigan) aumentó el rendimiento de los estudiantes de primaria en un 21% (Johnson & Lee, 2020). Lo más interesante es cómo la tecnología permite personalizar el aprendizaje según el ritmo de cada niño. Porque, seamos sinceros, no todos aprenden igual ni al mismo tiempo… y ahí está el quid de la cuestión.

Creo que tú y yo…
Podemos llegar a un consenso: no hay varita mágica que nos permita dar un toque milagroso a los alumnos y transformarlos. Lo que sí existe, como procedimiento exitoso, es la combinación de diversas estrategias como algunas que te he presentado hoy. Ese «mix de estrategias» es clave para obtener resultados positivos en la tarea de enseñar, recordando siempre que cada estudiante es un universo único. Maria Montessori, decía que: «El niño es el constructor del hombre, y no existe ningún hombre que no haya sido formado por el niño que fue» (Montessori, 1949) ¡Es nuestra tarea encontrar el camino más apropiado con respeto y creatividad! Y eso es algo que se puede aprender en esta apasionante carrera que imparte la UPeU.

