En 1844, un grupo de tejedores desempleados de Rochdale, Inglaterra, juntaron sus últimos chelines —veintiocho en total— y abrieron una pequeña tienda cooperativa en la calle Toad Lane. No buscaban hacerse ricos: buscaban sobrevivir con dignidad. Lo que fundaron aquel año se convirtió en el modelo cooperativo moderno que hoy mueve más de tres billones de dólares en el mundo. Nadie les enseñó economía formal, pero practicaron algo que la Biblia lleva siglos describiendo: que los recursos son para servir a las personas, no al revés. Eso es, en el fondo, la economía solidaria y mayordomía cristiana —un modelo tan antiguo como el Génesis y tan urgente como el siglo XXI.

¿Qué es la economía solidaria y mayordomía desde la perspectiva bíblica?
La mayordomía bíblica parte de una premisa radical: nada nos pertenece. «Del Señor es la tierra y su plenitud», escribe el salmista en el Salmo 24:1. Eso no es poesía decorativa —es una declaración económica. El teólogo Randy Alcorn desarrolló este concepto en su obra Money, Possessions, and Eternity (2003): el cristiano no es dueño sino administrador de lo que Dios le confía. Para la economía solidaria y mayordomía cristiana, este fundamento lo cambia todo: el dinero, el tiempo y los talentos dejan de ser trofeos personales y se convierten en herramientas al servicio del bien común. Me atrevo a decir que es una especie de revolución copernicana en la manera de entender las finanzas.

La economía solidaria y mayordomía en la historia
La primera iglesia de Jerusalén practicó algo que hoy llamaríamos economía solidaria sin haberle puesto ese nombre. Hechos 2:44-45 lo describe con precisión asombrosa: «Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas… y repartían a todos según la necesidad de cada uno». No era comunismo —era koinonía. Siglos después, los Pioneros de Rochdale y, en el siglo XX, el religioso vasco José María Arizmendiarrieta —fundador de la Cooperativa Mondragón en 1956— demostraron que la economía solidaria y mayordomía cristiana no es utopía: es ingeniería social con raíces éticas profundas. Toma nota de que Mondragón emplea hoy a más de 80.000 personas.

Modelos concretos de economía para universitarios del siglo XXI
La buena noticia es que no hace falta fundar una cooperativa para empezar. La investigación de Yunus et al. (2010) en el Journal of Business Venturing documentó cómo los microemprendimientos solidarios —créditos comunitarios, cooperativas estudiantiles, empresas sociales— generan desarrollo sostenible donde el mercado convencional fracasa. Muhammad Yunus ganó el Nobel de la Paz en 2006 precisamente por demostrar eso con el Grameen Bank en Bangladesh. Para un universitario cristiano, adoptar la economía solidaria y mayordomía puede comenzar con algo tan concreto como una cooperativa de ahorro estudiantil, un emprendimiento de impacto social o simplemente consumir con conciencia y generosidad intencional ¿No te parece que esas son ideas factibles?

Curiosamente no habían estudiado teología
Los tejedores de Rochdale no tenían teología formal, pero actuaron como mayordomos. Arizmendiarrieta sí la tenía, y construyó con ella una de las cooperativas más exitosas del planeta. La economía solidaria y mayordomía cristiana no propone escapar del sistema económico —propone transformarlo desde adentro, con valores que la Escritura lleva siglos articulando: justicia, generosidad, comunidad y responsabilidad. Para una universidad cristiana del siglo XXI, formar profesionales con esa brújula no es una opción curricular; es su razón de ser.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es la economía solidaria desde una perspectiva cristiana?
Es un modelo económico basado en la cooperación, la justicia distributiva y el bien común, fundamentado bíblicamente en la mayordomía: la convicción de que los recursos son administrados, no poseídos. Sus raíces se encuentran en Hechos 2:44-45 y en el concepto bíblico del Salmo 24:1.
¿Qué es la mayordomía cristiana en economía?
Es la práctica de administrar el dinero, el tiempo y los talentos como bienes confiados por Dios, no como propiedad personal. Implica generosidad intencional, consumo responsable y uso de los recursos al servicio del prójimo y de la comunidad.
¿Existen ejemplos exitosos de economía solidaria en la historia?
Sí. Los Pioneros de Rochdale (1844) fundaron el cooperativismo moderno. La Cooperativa Mondragón (1956), impulsada por el religioso Arizmendiarrieta en el País Vasco, emplea hoy a más de 80.000 personas y es referencia mundial de empresa solidaria con raíces éticas.
¿Cómo puede un estudiante universitario practicar la economía solidaria?
A través de cooperativas estudiantiles de ahorro, emprendimientos de impacto social, consumo consciente y participación en microfinanzas comunitarias. La investigación de Yunus et al. (2010) demuestra que estos modelos generan desarrollo sostenible donde el mercado convencional no llega.
Bibliografía
- Alcorn, R. (2003). Money, possessions, and eternity. Tyndale House Publishers.
- Birchall, J. (1994). Co-op: The people’s business. Manchester University Press. [Historia documentada de los Pioneros de Rochdale]
- Larrañaga, J. (1998). El cooperativismo de Mondragón: Interioridades de una utopía. Lanki-Huhezi.
- Yunus, M., Moingeon, B., & Lehmann-Ortega, L. (2010). Building social business models. Long Range Planning, 43(2–3), 308–325. https://doi.org/10.1016/j.lrp.2009.12.005
- Yunus, M. (2007). Creating a world without poverty: Social business and the future of capitalism. PublicAffairs.

