noviembre 30, 2022
Sociedad

Pandemia: ¿Por qué nadie habla de la primera víctima?

Una de las cosas positivas que ha traído la pandemia del Coronavirus es que ha despertado nuestras conciencias aletargadas. Ahora somos más conscientes de que estamos en medio de una confrontación que, por mucho tiempo, no hemos querido mirar. ¡Estamos en medio de un campo de batalla!

Un tizón en un mundo en llamas

Esta es una realidad que nos acompaña desde hace más de 6000 años. Tenemos conflictos en todos los niveles de nuestra vida. No ha existido una época en la historia humana donde hayamos estado libres de profundos conflictos políticos, sociales, económicos. Por si no nos habíamos percatado, este es un mundo bélico. Y, en este mundo en llamas, el nuevo Coronavirus es solo una de las tantas batallas más en las páginas ensangrentadas de la historia humana. Una pandemia más.

La víctima number one

Estamos en guerra. Y cuando se suscita una guerra ¿sabe usted quién es la primera víctima? «La primera víctima, cuando llega la guerra, es la verdad». Lo dijo el senador estadounidense Hiram Johnson en 1917.  La frase fue pronunciada hace más de cien años durante la Primera Guerra Mundial. No tenemos ninguna duda de que eso es terriblemente cierto. En una conflagración, la verdad siempre es la primera en ser asesinada. Y esta epidemia generalizada no es la excepción.

Pandemia añeja

¿Se ha fijado en cuántas mentiras y cuánta falta de objetividad hay en esta batalla que enfrentamos? ¿Acaso es el Coronavirus la única pandemia que enfrentamos? No, no lo es. Seguramente es la más urgente, pero no siempre lo urgente es lo más importante. Existen muchos otros males pandémicos que han echado raíces y que se han expandido globalmente y de manera brutal infectando a millones de personas.

Epidemias masivas

Allí está el hambre, la desigualdad, la injusticia, la pobreza, la degradación moral, el crecimiento exponencial de la violencia. Sin embargo, ante esas pandemias no vemos una reacción de proporciones mundiales. Seguramente se dirá: «Es que esas otras plagas no tienen el índice de mortalidad del nuevo virus COVID-19». Nada más falso. Esos azotes son globales y causan muertes masivas en vastas regiones de nuestro planeta. Hablando solo de las víctimas mortales del hambre, la ONU estimaba el año pasado la cifra de 100 millones de personas.  Pero esa verdad ha sido silenciada.  Son verdades que han sido asesinadas.

Fake news vs. verdad

Estamos en la época de la posverdad, del fake news. En este mundo mediático y globalizado todo el mundo habla hoy del nuevo virus. Se dicen muchas cosas, pero las más importantes son aquellas que no se dicen. No se dice, por ejemplo, que este virus que ha provocado una epidemia masiva, no se ha masificado por el poder del virus en sí sino por algo que no se quiere decir. Algo que solo se susurra en los pasillos gubernamentales. Los seres humanos hemos preferido invertir en armas y desarrollo tecnológico y no en políticas de salud, ni investigación sanitaria. Esa es otra de las verdades que han sido asesinadas.

«En tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debería ser protegida por un guardaespaldas de las mentiras»

Winston Churchill

Infodemia la otra pandemia

Veinticinco años después, durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill dijo «en tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debería ser protegida por un guardaespaldas de las mentiras». Hoy la información nos llega abundante y rápida. Vivimos en medio de una infoxicación, o como dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta es una sociedad plagada de infodemia (otra epidemia masiva).  Entre toda esa sobreabundancia informativa, la verdad  sigue siendo demasiado a menudo una víctima.

La verdad es importante siempre, pero más aún en tiempos de guerra. Teniendo a la verdad como estandarte, enfrentaremos las causas que ocasionan cualquier tipo de mal. Cuando se tiene la verdad se sabe a quién debemos dispararle. No gastaremos balas en dispararle a las consecuencias, porque eso solo sería un paliativo. Necesitamos apuntar a las causas de todas las pandemias humanas. Con la verdad en la mano podremos dar soluciones y no solo salidas momentáneas. «La verdad nos hace libres».